
En estos dias he tenido varias alegrias, una de ellas ha sido el haberme encontrado ( por internet ) con viejos y queridos amigos y hasta con miembros de mi generacion, que por causa de la politica de separacion nunca supe mas de ellos, amigos de la infancia, familia, compañeros de trabajo y hasta viejos amores de pupitre escolar.
Todo esto me hizo pensar y mucho, en lo que ha sido nuestras vidas, en los cambios, en las vueltas y por supuesto, en las ausencias. He pensado en todos esos momentos, lugares, hechos y anécdotas que el tiempo y la memoria se habían encargado de guardar en algún lugar de nuestros sentimientos y por supuesto, he sentido el dolor propio del desarraigo.
Casi sin quererlo, me detuve en el peor de los lugares, en los imposibles, en lo que nunca será y en lo que nos perderemos. Les aseguro que no fue nostalgia, fue tristeza.
Pensaba como cada uno de nosotros tuvo que abandonar el lugar donde nació y como hemos tenido que crearnos una historia nueva, o continuarla siempre lejos de algo, con la falta de y la añoranza de tantas cosas simples que una vez fueron tus vivencias y hoy sólo son recuerdos lejanos que casi se borran de nuestras realidades cotidianas.
Como regresar a todas esas cosas, como hacerlo si ya tengo otras, como arrastrar esta parte de mi vida, a mi vida de antes, como explicarles a los de ahora que ellos se deben a los de antes y como decirles a los de antes, que es otro el ahora.
Son muchas preguntas y pocas las respuestas, sólo puedo tener la sensacíon que una parte de mí, se quedó sin su otra parte. Ahora mi hija, la que nació lejos de lo que era yo, me mira y con la sonrisa que habre todas mis puertas, me da un beso , toma mi mano y me lleva llena de esperanza ante el cuadro de " La Caridad del Cobre" y simplemente me abraza.
Precioso y sentido, estoy a tu lado
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